(en guaraní, Taragui Tetãmini) es una provincia argentina, situada en el no
rdeste del país, con capital en la Ciudad de Corrientes . La delimita al norte y oeste el Río Paraná, que la separa del Paraguay y las provincias de Chaco y Santa Fe; su linde este está marcado por el Río Uruguay, que la separa del Uruguay y Brasil; los ríos Guayquiraró y Mocoretá y los arroyos Basualdo y Tunas marcan su frontera sur con la provincia de Entre Ríos. Al nordeste los arroyos Itaembé y Chimiray junto con un tramo de "límite seco" de 30 km, la separan de la Provincia de Misiones.
La provincia de Corrientes se encuentra ubicada en la región mesopotámica de la República Argentina, con una superficie de 88.886 Km2. Su ciudad capital, del mismo nombre, cuenta con una población cercana a los 300.000 habitantes. 
Esta provincia está dividida en veinticinco departamentos. Sus principales ciudades son : Corrientes (capital), Goya, Santo Tomé, Paso de los Libres, Curuzú Cuatiá, Gobernador Virasoro, Mercedes, Monte Caseros, Esquina, Ituzaingo, Bella Vista.
Geografía
La provincia de Corrientes forma parte de la Mesopotamia argentina y en forma más amplia de la región denominada El Litoral. Es una provincia llana, cuyas mayores alturas están en la región este, hacia el oeste hay ondulaciones cuyas alturas disminuyen hasta llegar al Río Paraná, hacia el sur en el límite con Entre Ríos, se ubica una meseta baja: la de Payubré, antiguamente cubierta por selvas densas.
El área de los esteros y lagunas del Iberá, que cubre un cuarto de la superficie provincial, es una extensa depresión de suelos de derrame volcánico, cubiertos posteriormente por sedimentos de origen fluvial y eólico. El área exacta que ocupan los bañados varía según la altura de los ríos de la región, con los que está conectada subterráneamente; si bien el margen sur de la zona está claramente definida por el límite natural de la geología entrerriana (una zona de lomadas bajas que ocupa la mitad sur de la provincia), sus fronteras noreste y noroeste no tienen solución de continuidad con el resto del paisaje.
El origen geológico de la zona no resulta claro. Las hipótesis más convincentes sugieren que la cuenca del Iberá estaría constituida por el antiguo cauce del Río Paraná, del cual se desvió una vez que la erosión, permitió el flujo de aguas a través del banco rocoso de los saltos de Yaciretá-Apipé. Avala esta teoría el origen aluvionario del suelo, compuesto por capas de arena y limo sobre un fondo impermeable de arcilla que impide el drenaje directo de las aguas. La circulación de las mismas se produce a través de los ríos Corriente y Miriñay, hacia las cuencas del Paraná y el Uruguay respectivamente. Las lluvias frecuentes, sobre todo durante la primavera y el otoño reponen el nivel de los esteros, que no ha mostrado tendencias de modificación en los últimos años.
Clima
El clima es un factor importante en el paisaje correntino. Ubicado en la zona subtropical, el territorio está sometido a precipitaciones abundantes que decrecen de noreste a sudoeste. El clima es subtropical con lluvias durante todo el año, el verano es muy caluroso.
En la provincia de Corrientes, el mes de enero se presenta con los días más cálidos del año, durante los cuales la temperatura llega a alcanzar los 34°C. Mientras que los inviernos correntinos son caracterizados por los meses de junio, julio y agosto, siendo los más fríos del calendario, con 12°C promedio.
Debido a su ubicación geográfica, en Corrientes se distinguen tres zonas climáticas:
Hacia el nordeste prevalece el clima subtropical húmedo, con veranos muy calurosos y abundantes lluvias.
Hacia el Paraná medio, el clima es seco durante el invierno y caluroso en verano.
Por su parte, la región meridional registra el clima propio de la mesopotamia: templado moderado, con precipitaciones durante todo el año.
Historia
En 1516 Juán Díaz de Solís encabezó la primera expedición al área, habitada por indios guaraníes, pero falleció en dicha empresa. Sebastián Gaboto estableció en 1527 el fuerte Sancti Spiritu en el nacimiento del río Paraná, y en 1536 Pedro de Mendoza alcanzó a llegar más allá del norte de la cuenca del río, buscando las Sierras de Plata. Finalmente la ciudad de Corrientes fue fundada por el Adelantado Juan Torres de Vera y Aragón con el auxilio de Alonso de Vera y Aragón, llamado el tupí, y Hernando Arias de Saavedra; Hernandarias; el 3 de abril de 1588. El Adelantado necesitaba hacerlo para cumplir las capitulaciones de su cargo; fue fundada como estación de paso entre Asunción y Buenos Aires. Torres de Vera y Aragón no permaneció en la nueva fundación, ya que siguió viaje a España para lograr la ratificación de su cargo, como anécdota, vale citar que fue una de las pocas ciudades fundada por un Adelantado. San Juan de Vera de las Siete Corrientes fue el nombre dado a la ciudad un siglo después de la fundación, ya que San Juan Bautista fue uno de los santos escogidos por los fundadores para proteger a la ciudad, que luego se transformó en el apócope Corrientes, su fundador le dio el nombre de Ciudad de Vera, el cual consta en el acta de fundación. Pensada como estación de paso entre Asunción y Buenos Aires, para dotar de mejor respaldo a la colonización de las tierras que se extienden entre el río de la Plata y el Paraguay, se escogió para su ubicación el puerto natural provocado por el cambio de recorrido del Paraná, cuyo curso vira hacia el sur en ese punto. Las siete Corrientes agregadas con posterioridad al nombre de su fundación se debe a la peculiar geografía de su costa, marcada por siete puntas de piedra o penínsulas que penetran en el río, provocando fuertes corrientes que dificultan la navegación. Su privilegiada ubicación, así como la elevación del terreno, que la protege de las inundaciones, a diferencia de la vecina Resistencia, la convirtió en una plaza importante durante la época colonial.
La relación con los nativos guaraníes que habitaban la zona fue ambigua desde un comienzo; el núcleo poblacional de los fundadores estaba constituido en su mayoría por mestizos criollos procedentes de Asunción, afines por cultura y educación con la lengua guaraní y sus costumbres. Sin embargo, procedían de tribus enemistadas con los locales que habitaban las lomadas cercanas, a los que el desafío de los conquistadores provocó a continuos ataques. La principal edificación de la temprana ciudad fue el fortín de madera, y presenció reiterados enfrentamientos hasta que la Real Cédula dictada por Felipe III el 30 de enero de 1609 dio lugar a la más gentil y eficaz penetración de las reducciones jesuíticas. 
Uno de estos episodios dio lugar a la leyenda de la "Cruz de los Milagros", (la Cruz del Milagro es venerada en Corrientes), cuya réplica se encuentra en la iglesia La Cruz en la ciudad. El hecho sucedió el 9 de abril de 1588, el milagro de la cruz sucedió y si bien tal vez nunca se pueda probar fehacientemente, este contribuyó notablemente para que la fundación prosperara. Bien puede haber sido que la Cruz erigida en medio del campo raso cual gigantesco pararrayos atrajera un rayo y como para los guaraníes representaba a los dioses de los conquistadores que querían destruir, la caída de este dio lugar a lo que más tarde se conoció como el milagro de la Cruz.
La ciudad fue fundada bajo la advocación de cuatro santos católicos: San Sebastián, La Cruz del Milagro, San Juan Bautista, y la Virgen del Rosario, correspondiendo esta última imagen a la Catedral correntina.
Hidrografía de Corrientes
Los dos principales cauces de la provincia de Corrientes son el Río Paraná y el Río Uruguay, muchos de los ríos interiores de la provincia desaguan en alguno de ellos. El Paraná recorre la provincia de Corrientes por el oeste y al norte, y se le suman los Ríos Santa Lucía y Corrientes, a este último se le suman las aguas del Arroyo Batel, y el Río Guayquiraró. Mientras que el Río Uruguay abraza a Corrientes por el este, y sus afluentes son el Aguapey, el Miriñay, y el Mocoretá, uno de los límites con Entre Ríos.
Cuenca del Río Paraná
Con una longitud de 4.700 Km., en su recorrido se destaca el río Iguazú, que cump
le la función de límite internacional con Brasil, y el Río Paraguay. El Paraná se ve repleto de una gran cantidad de islas, donde es posible encontrar una rica vegetación, y paisaje extraordinarios. Cerca de Corrientes Capital, el Bermejo, desemboca en el Paraná, y lo tiñe de un color rojizo. El nivel medio normal del río Paraná frente a la capital es de 3,15 m.Los arroyos afluentes del Paraná son el Riachuelo, Sombrero, Empedrado, San Lorenzo, Ambrosio. Mientras que los ríos que se convierten en sus afluentes son dos: el Santa Lucía, y el Corrientes.Cuenca del Río UruguayCon una longitud de 1790 Km., el Uruguay ofrece durante su recorrido frecuentes saltos y rápidos que hacen dificultosa su navegación.Sus principales afluentes son los arroyos Chimiray, Gaviraví, Tapebicuá, y los ríos Aguapié, Miriñay y Mocoretá. El más importante de la zona es el río Aguapié, cuyo cauce es muy tortuoso y se halla marginado por extensos bañados y esteros. Cuenta con varios afluentes menores y tiene un largo de 270 Km.El Uruguay, en su desembocadura tiene un ancho que llega a los 15 Km., mientras que mantiene una escasa profundidad. Al igual que el Paraná, en su interior guarda numerosas islas, y sus costas son muy anegadizas.A la vera de sus aguas, en la altura de la ciudad de Concordia, la Central Hidroeléctrica de Salto Grande, beneficia tanto a la Argentina, como al Uruguay.
Cuenca del Río Uruguay
Con una longitud de 1790 Km., el Uruguay ofrece durante su recorrido frecuentes saltos y rápidos que hacen dificultosa su navegación.Sus principales afluentes son los arroyos Chimiray, Gaviraví, Tapebicuá, y los ríos Aguapié, Miriñay y Mocoretá. El más importante de la zona es el río Aguapié, cuyo cauce es muy tortuoso y se halla marginado por extensos bañados y esteros. Cuenta con varios afluentes menores y tiene un largo de 270 Km. El Uruguay, en su desembocadura tiene un ancho que llega a los 15 Km., mientras que mantiene una escasa profundidad. Al igual que el Paraná, en su interior guarda numerosas islas, y sus costas son muy anegadizas.A la vera de sus aguas, en la altura de la ciudad de Concordia, la Central Hidroeléctrica de Salto Grande, beneficia tanto a la Argentina, como al Uruguay.Las principales ciudades ribereñas en el territorio correntino son: Santo Tomé, Alvear, Paso de los Libres y Monte Caseros.
Los Esteros del Iberá
Ubicado en el centro de la provincia de Corrientes, el ecosistema conocido como Esteros del Iberá debe su nombre a la laguna homónima situada en la zona centro oriental de este inmenso sistema de
humedales. La palabra Iberá está formada por dos vocablos de la lengua Guaraní: ¨Î¨, agua, que antepuesto a ¨berá¨, brillante, en su traducción al castellano expresa al sitio como ¨el agua que resplandece o brilla¨, nombre que supuestamente le dieron sus originales pobladores Guaraníes al observar el brillo chispeante de su superficie.
Los esteros y lagunas del Ibera y los ricos ecosistemas que los componen representan, sin lugar a dudas, una de las áreas biológicas más destacadas de la Argentina. Este enorme sistema de humedales, con una notable diversidad de especies vegetales y animales, constituye en gran parte el patrimonio natural de la provincia de Corrientes. Por eso, con el objetivo primordial de preservarlo y conservar sus recursos naturales, sus internacionalmente reconocidas bellezas escénicas y la biodiversidad de sus ecosistemas, el Gobierno de la Provincia de Corrientes, creó la Reserva Natural del Iberá, el 15 de abril de 1983, por ley 3771. Según ella, sus límites son: al norte, la ruta nacional No 12; al este la divisoria con los afluentes de los Ríos Aguapey y Miriñay; al oeste la divisoria con los esteros, arroyos y afluentes del Paraná y principalmente el Batel-Batelito; y al sur, la continuación de la divisoria del este, que separa el sistema de los afluentes de la margen derecha del Miriñay y al norte del Pay Ubre. Ocupa una superficie aproximada de 13.000 km2, que significa el 14% del Territorio Provincial. La Reserva Natural del Iberá guarda en sus aguas al yacaré negro de hocico angosto y al yacaré ñato u overo, de hocico ancho, las dos especies de caimán de la Argentina. Con el lobito de río, el aguará guazú, y el ciervo de los pantanos, constituyen las cuatro especies denominadas Monumentos Nacionales de la Pr
ovincia de Corrientes.Las constrictoras boas del agua o curiyú, las ñancaninás, las culebras verdes o las yararás pueden observarse sobre los embalsados, escondidas entre la exhuberante vegetación.Los Esteros del Iberá son el hogar del roedor más grande del mundo: el carpincho. Este mamífero alcanza a vivir alrededor de 20 años y llega a pesar unos 60 kilod.Los visitantes de la Reserva Natural del Iberá, tienen la posibilidad de observar una multiplicidad de animales silvestres en su estado natural, como: el osito lavador o aguará popé, corzuela roja y parda, monos carayás o aulladores, gato de los pajonales y monteses, zorros grises chicos, y zorrinos.Además de hurones, comadrejas, liebres, vizcachas; armadillo negro o tatú, peludos, mulitas, cuises, ratones de campo, tucu-tucos y lagarto overo, lagartijas, y tortugas.En los Esteros del Iberá, conviven además centenares de especies de aves, su abundancia y colorido atraen inmediatamente la atención de quien visita este lugar.Sus aguas calmas dejan maravillar a los visitantes con inmensos cardúmenes de pequeños peces que nadan en los cursos de agua junto a tarariras, anguilas, palometas o pirañas, bogas, sábalos, bagres, dientudos, y el resto de su rica fauna íctica.Al caer la noche en los Esteros del Iberá, resalta en el ambiente la actividad de los anfibios, como el gran sapo buey o cururú. A simple vista, los camalotales, juncales y embalsados llaman la atenci
ón por sus dimensiones y cantidad. Atraen las miradas los palmares de yatay, selvas en galerías e isletas de bosques hidrófilo, lapacho negro, higuerón, urunday, viraró, timbó, laurel negro, quebracho blanco o guabiyú.Sobre la superficie de las aguas de los Esteros del Iberá, se pueden ver irupés o nenúfares, camalotes, lentejas, repollitos, lirios y jacintos de agua y helechos pequeños.Por encima de los embalsados, pajonales achiras, yuyales y pequeños árboles de suelos húmedos como los sarandíes, laureles,
y el pehuajó o totora grande. Mientras que en las islas se observan algunas especies agrupadas como ombúes y hierba gigante, a la que se la considera originaria del Iberá.Por las costas de los esteros se dejan admirar los jacarandaes y lapachos, ceibos y sauces, curupíes y timbóes, guayabíes y urundayes, espinillos.Yatay, pindó y caranday, son las especies de palmeras más comunes y numerosas dentro de la flora de los Esteros del Iberá.
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